
En la ronda final de apuestas, con ese 10 y jugando primero, prefirió pasar. A las posibilidades, un poco pesimistas, que se le habían ocurrido que su rival podía tener, tuvo que agregar ahora, las muy realistas, escalera y color.
Queda claro que no está interesado en saber cuáles son las cartas de ese individuo que manda y manda. A él lo único que le importa son sus cartas y nada más. Ha jugado la mano en un nivel de profundidad cero, apelando exclusivamente al valor de sus cartas. Ceñirse de ese modo, equivale a un nivel nulo. Cerró los ojos, apretó las mandíbulas y defendió su pareja de sietes.
El póker, para él, es estrictamente un juego de cartones: los que posee entre sus dedos. (more…)




